El descubrimiento de la inmortalidad del ADN – que, al alcazar el completo desarrollo del organismo, faltando el espacio indispensable para su duplicación en células hijas, se traslada desde una generación hasta la sucesiva – lleva consigo, para la moderna investigación científica, el obietivo primario de contrarrestar el fenómeno involutivo del envejecimiento. Sin embargo es el mismo obietivo de las investigaciones que el AIRPTI está efectuando. Cuanto mas interesante, al fin de conocer la causa básica del envejecimiento, se presenta entonces el considerar como, en realidad, se efectue el susodicho traslado modalidad de traslado del ADN desde una generación hasta la sucesiva.
Modalidad de traslado del ADN desde una generación hasta la sucesiva
Pues el ADN no tiene posibilidad de supervivencia en el organismo originario - en cuya célula es presente con cuarenta y seis cromosomas - al alcanzar el completo desarrollo del organismo, para no fallecer, se divide en las células sexuales masculinas y femeninas adonde se presenta con la mitad de los cromosomas y precisamente con venti y tres.
Reducción indispensable pues, con el acoplamiento sexual, en el óvulo femenino, fecundado por la célula masculina, se reconstituye el completo patrimonio de cuarenta y seis cromosomas, exacta suma de los venti y tres cromosomas de las células masculina y femenina. El ADN completo, entonces precente en la célula óvulo con cuarenta y seis cromosomas, puede desarrollar su propia característica función programática y organizadora función programática y organizadora del ADN y dar vida al nuevo individuo de la nueva generación.
Causa básica del envejecimiento
De lo que se ha dicho resulta evidente modalidad de traslado del ADN desde una generación hasta la sucesiva que la causa fundamental del envejecimiento se encuentre en el ADN y en la férrea ley de su duplicación que solo puede concretizarse con regularidad hasta que se haya alcanzado el completo desarrollo que asegura la máxima funcionalidad del organismo unitariamente entendido. Pero una vez alcanzado el completo desarrollo se presenta una evidente contradicción entre la imposibilidad de un ulterior acrescentamiento del organismo y la imprescindible necesidad de duplicación del ADN en las células hijas células, en particular, pertenecientes a la población de las células estables como las células de hígado, milza, músculus lisios y conectivos.
Se presenta entonces la necesidad de crear espacio para consentir que continuara la duplicación del ADN en las susodichas células, duplicación que puede conseguirse solo eliminando las células menos eficientes pues envejecidas. Se configura entonces una terapia del envejecimiento tendente ad eliminar las células menos eficientes mediante dietas “ipocalóricas” (normas dietéticas) (minor eficiencia celular – experimentaciones de Alexis Carrell y otros); en alternativa individuar las células invejecidas mediante oportunos indicadores para eliminarlas con el intervento, por exemplo, de las células killer que se encuentran en el mismo organismo.
Para confirmar la validez de la causa organizadora (función programática y organizadora del ADN) del envejecimiento, en el ámbito de la Economía biológica, parece útil recordar que existen especies de animales exoneradas del proceso involutivo del envejecimiento: por exemplo los réptiles, animales con acrescentamiento continuo.
Células killer
Es notorio que, en el organismo humano, hay algunas células cuya actividad viene estimulada por la presencia de factores nocivos como las células ineficientes y envejecidas. Son las nominadas “células Killer”, células asesinas, cuya función es, sin embargo, la eliminación de las susodichas células nocivas para el organismo.
Sono células Killer:
Pues en el proceso de envejecimiento, las células envejecidas y ineficientes impiden la duplicación del ADN causa básica del envejecimiento) y la consiguiente duplicación de las nuevas células jovenes, parece cuanto mas importante el actividad de las susodichas células Killer.
Sin embargo dichas células, eliminando las células envejecidas, podrían consentir la creación de un nuevo espacio, indispensable para recojer las nuevas células jovenes y eficientes, validamente contrarrestando, en tal manera, la causa biológica básica del envejecimiento